La política y la red social: internet, democracia y sociedad de masas

May 30th, 2010

Son muchos los desafíos y perspectivas que las redes sociales nos ofrecen en este momento de auge, donde sus potencialidades parecen casi infinitas y sus límites son difusos. En efecto, estos masivos espacios de comunicación, con millones de usuarios que superan con creces la membrecía de otros servicios anteriores, dan lugar a fenómenos inéditos y repercusiones difíciles de prever.

En este artículo me interesa marcar algunos casos relacionados con el uso político de estas redes sociales. Como es un fenómeno bastante complejo, no voy a aventurar conclusiones muy innovadoras. Por el momento solo quiero destacar algunos hechos como disparadores de ideas.

Mi político favorito

Política en Facebook

Política en Facebook

Comencemos por ver algunos datos de Facebook. Esta red social, según sus propias estadísticas, tiene más de 400 millones de usuarios activos. Cada usuario tiene, en promedio 130 amigos en la red, aunque cualquiera que utilice el sitio sabe que esto es muy variable. Hay más de 160 millones de objetos con los que los usuarios pueden interactuar (páginas, grupos, eventos), y se comparten más de 25 mil millones de unidades de contenido (links, noticias, artículos de blogs, notas, álbumes de fotos, etc.) por mes. Sin dudas, el volumen y el crecimiento de esta red social fundada en 2004, ha roto una gran cantidad de records, y constituye un espacio masivo para el intercambio de información, nada despreciable para el ejercicio político.

En Facebook no solo participan usuarios individuales y privados, sino también otro tipo de entidades: empresas, partidos políticos, ONGs, y grupos informales de distinta índole. Las formas de participación son variadas, algunos deciden crearse perfiles de usuario y sumar “amigos”, otros crean grupos a los que los usuarios se unen, otros simplemente convocan a eventos y otros crean las llamadas “páginas”. Según la propia definición de Facebook

Las  páginas son para organizaciones, empresas, celebridades y bandas, para que difundan gran información en forma oficial y pública a gente que decide conectarse con ellos.

Si de una persona uno se hace amigo, a un grupo uno se une y a un evento se asiste, de una página uno se hace fan. O según los más recientes cambios de Facebook, a uno le gusta o no. A partir de que uno expresa la adhesión incial a una determinada entidad, puede empzar a ver los contenidos que ella publica regularmente en el muro de Facebook (la página de inicio de cada usuario donde se muestra la actividad de los propios contactos).

Estas formas de participación en las condiciones de masividad de Facebook, como dijimos, son terreno fértil para el desarrollo de actividades políticas, al alcance de entidades de distinto tamaño. Así, de la misma manera en que yo puedo hacerme fan de una organización estudiantil de mi facultad, puedo ser fan de un candidato a la presidencia nacional o de un proyecto de una agencia del Estado, como el Bicentenario Argentino. Pero lo interesante no acaba aquí, porque de la misma forma, puedo comentar las publicaciones que hacen todas estas entidades. Siguiendo con el ejemplo del Bicentenario, en estos últimos días (durante los festejos y luego), los administradores de la página fueron publicando noticias e informaciones sobre las celebraciones del bicentenario, y obtenían cientos de comentarios de personas muy felices. Claro, el espacio de la Página de Facebook supone, generalmente, que la participación va a ser fundamentalmente de usuarios que apoyan a la entidad que la creó (pues los opositores y trolls pueden ser rápidamente bloqueados).

Evidentemente, las entidades grandes como pueden ser una agencia del gobierno, un partido político o los organizadores de la campaña de un candidato, disponen de personal de prensa que puede ocuparse de administrar estas páginas. Pero las características del sistema permiten crear la ficción de una cercanía casi íntima entre el usuario/ciudadano y el candidato. De esta forma, un Juan de los Palotes puede comentar una foto de un funcionario inaugurando una obra pública y decirle que la esquina de su casa se inunda cada vez que llueve, y obtener una pronta respuesta de los administradores de la página (bajo el nombre del funcionario) diciendo que van a revisar su caso.

Microblogging bolivariano

Hugo Chávez

Hugo Chávez

Esto que comentabamos recién puede parecer raro, inútil, poco frecuente o sólo aplicable en la pequeña escala. Sin embargo, no es el único caso, recientemente hubo otro caso de proporciones bastante mayores.

Hace alredor de un mes, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías inauguró una cuenta de Twitter. La misma aparece como verified account, es decir, una cuenta que Twitter certifica que pertenece a quien dice que pertenece (una funcionalidad implementada para evitar problemas de suplantación de identidad de personajes famosos). Al poco tiempo de creada al cuenta, el presidente empezó a recibir cientos de miles de pedidos de distinto tipo, sobre todo de ayuda social. La cuenta, que al momento tiene más de 450 mil seguidores, tiene un movimiento increíble. Sólo leer los mensajes que se responden desde la cuenta ya es muy llamativo.

A poco más de una semana de creada la cuenta, y entre respuestas frenéticas de Chavez a personas que le pedían distinto tipo de cosas, el presidente decidió crear un programa especial llamado MisiónChávezCandanga para atender los pedidos de los usuarios de Twitter.

Algunos de los posts del venezolano (o de sus asistentes, ficción dificil de discernir) son realmente llamativos, por ejemplo:

“@vargasvargasjr. Gracias por tu alerta camarada Vargas. Personalmente revisaré estos programas. Todo debe ser para los niños y niñas…”

“@lalazam. Min Tarek: abrir una investigacion ya!! Informarme los resultados!!”

Y eso puede complementarse viendo los perfiles de los usuarios con los pedidos. Hace algún tiempo vi el caso de una mujer que tenía problemas de salud y le pedía ayuda a Chávez. Éste le pidió su teléfono y al rato la mujer recibió una llamada del ministro de salud.

Palabras finales

Este repaso de algunos datos sobre Facebook y Twitter solamente permiten llamar la atención sobre la cuestión de la política en las redes sociales. No tengo ningún juicio formado ni pronósticos acerca de hacia dónde vamos. Pero es un tema interesante para pensar y debatir. Internet y las nuevas tecnologías, además de las cada vez más superiores formas de control sobre los sujetos, nos ofrecen alternativas muy interesantes en cuanto a participación política en una sociedad de masas.

Las redes sociales, con su exaltación del individuo, parecen crear esta ilusión de cercanía cotidiana y casi íntima entre representante y representado, a lo cual, por lo menos, debemos estar atentos. Este modelo de participación no nació con la política, sino que se deriva de un modelo de negocio adoptado por muchas empresas con presencia en Internet. Pero ello no quiere decir que no tenga consecuencias en la política y repercusiones en nuestra forma de concebir la participación de la cosa pública.

Referencias

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Las redes sociales como exaltación del individuo

May 17th, 2010
Facebook

Facebook

Un elemento central de lo que se ha dado en llamar la Web 2.0 es la creación de servicios de red social. Aunque “red social” es un concepto bastante amplio, no sólo en Internet, en este caso lo voy a utilizar para hablar de los servicios típicos de la Web 2.0 como Facebook, MySpace o Twitter. En este sentido, lo distingo de las más tradicionales formas de comunidades online que se creaban en torno de foros, listas de correo o grupos de noticias.

Cuando se hace una historia de las redes sociales en Internet se suele comenzar por Usenet, para después pasar por listas de correo y foros, hasta llegar a los servicios modernos a los que yo me refiero como redes sociales. Este enfoque es válido, en la medida en que se pueden observar varios elementos de continuidad entre esos distintos sistemas y su utilización.

En efecto, todos surgen de la misma necesidad de las personas de comunicarse y como distintas formas de emplear Internet como medio para establecer relaciones sociales. También se puede pensar que cada nuevo eslabón en la cadena retoma aspectos del anterior, quizás dandole un nuevo sentido en el marco de una nueva dinámica. Por ejemplo, la creación de threads de mensajes en una lista de correo se traduce en threads de un foro al relacionar cada mensaje con un “padre” a nivel base de datos. Luego el surgimiento de perfiles de usuario en el foro se resignifica en una red social, de la cual pasa a ser el centro lógico.

Sin embargo, lo que me interesa a mí en este caso es hacer énfasis en las rupturas; y particularmente en la ruptura que establecen las redes sociales con respecto a su pasado. Porque uno de los aspectos centrales que se modifica en el paso del foro a Facebook (para ser gráfico), a nivel de la experiencia del usuario, es que el foco pasa a estar en el usuario mismo.

El foro (al igual que la lista de correo, el grupo de noticias, o la sala de chat) es un ámbito más o menos reducido, donde gente de distintos lugares se congrega para discutir un determinado tema. Más allá de si ese tema es de lo único que se habla (que no suele ser el caso), lo que reune a los miembros de ese grupo es un tema de interés común. En el centro está el tema, y en torno a él se congrega una comunidad. En esa comunidad uno puede ser más o menos conocido en función de su participación. En general la participación misma en el grupo supone la conformación de una identidad (aunque más no sea una identidad dentro de ese colectivo). Para acceder a un foro, una sala de chat o una lista de correo, lo único que se nos pide es un nombre (real o inventado). La construcción de nuestra identidad en esos ámbitos pasa por la elección de ese nombre y, fundamentalmente, por nuestra participación: nuestra actitud, nuestros conocimientos sobre el tema en cuestión, nuestro respeto (o no) a las reglas estipuladas por el grupo, etc.

Individuo Moderno

Individuo Moderno

Esto cambia radicalmente con la aparición de redes sociales como Facebook. Allí lo central no es un tema, sino el usuario: el individuo. Esto tiene consecuencias muy importantes en distintos aspectos. En primer lugar, la inexistencia de un tema que limite el espectro de participantes a priori, supone que todos estamos bienvenidos a participar. Ello abre la puerta a la masividad alcanzada por sitios como Facebook, inimaginada por sus antecesores. Esto repercute tanto en los retornos económicos que una empresa como Facebook puede tener, como en la infraestructura necesaria para soportar un tráfico tan alto, lo cual supone una reingeniería de tramos clave de los servicios web (piensese en los cambios al protocolo HTTP propuestos por Google, el cloud computing, la relativización del paradigma de bases de datos relacionales, etc.). Pero, lo que más nos interesa aquí, este esquema supone una forma distinta de relación entre nosotros, de creación de comunidades y de construcción de identidades. Una forma basada en la exaltación del individuo.

En las redes sociales como Facebook, el punto de partida es la configuración de un perfil de usuario. Ese proceso supone la (re)construcción de la propia subjetividad a partir de la publicación de determinados datos personales (con las elecciones íntimas que ello implica). A tal punto este perfil es el centro de nuestra experiencia de usuario, que sitios como Facebook o LinkedIn nos indican el “porcentaje de completado” de nuestro perfil. Es decir, solamente alcanzamos la plenitud en la medida en que hacemos pública una serie de datos personales básicos. ¡Vaya perversa forma de pensarlo!.

Entonces a partir de esta situación específica y diferente de las redes sociales, el conjunto de nuestra experiencia se transforma. Ya no somos miembros de la “comunidad de Facebook”, como podíamos ser miembros de la “comunidad del foro de amantes de los juegos de aventura gráfica ambientados en islas de monos” o del “grupo de usuarios de Slackware”. Somos más bien individuos, tributarios de Facebook, que a su vez podemos congregarnos en comunidades surgidas al interior de Facebook. Pero me atrevo a pensar que Facebook tiende más a reproducir relaciones y comunidades externas que a generar nuevas. Al menos en mi uso personal de Facebook, me ha servido más para retomar o mantener el contacto con grupos de amigos externos, que para crear nuevas amistades. Incluso la cotidiana exposición a las aburridas intimidades ajenas, tiende a generarme desprecio por gente que antes simplemente me resultaba indiferente. Y no dudo que mis intervenciones causarán el mismo tipo de molestias en algunos de mis contactos. Pero, ¿cómo podría ser de otra forma si se trata de un universo donde no nos juntamos para discutir un tema en común o hacer cosas juntos, sino que nos asomamos a la intimidad de un montón de ególatras que pasan horas al día definiendo y redefiniendo su perfil público?.

Es desde este punto de vista que veo a las redes sociales como una exaltación del individuo. Y si elijo poner de relieve este aspecto, no es desde una perspectiva fatalista o nostálgica, sino para saber qué esperar y qué no esperar de ellas. Creo que para llegar a una problematización profunda de estos fenómenos tan nuevos y significativos, debemos tener en cuenta factores como éste.

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El blog y la virtud de que cualquier pelotudo tenga uno

May 16th, 2010
J. L. Borges

J. L. Borges

En Pierre Menard, autor del Quijote, J. L. Borges dice una frase que desde que la leí por primera vez me gustó mucho: “No hay ejercicio intelectual que no sea finalmente inútil”. Como explica en seguida, se refiere a que “una doctrina filosófica es al principio una descripción verosímil del universo; giran los años y es un mero capítulo -cuando no un párrafo o un nombre- de la historia de la filosofía”.

Este pesimismo sobre la actividad intelectual, equiparable en algún punto al de los fieles reformados con respecto a su rol en su propia salvación, resulta sumamente liberador. El reconocimiento de que nuestra intervención intelectual, nuestra obra, no va a ganarnos el cielo, puede liberarnos de la angustia de pensar que en el último tribunal deberemos dar cuenta de cada uno de nuestros actos.

Quienes tenemos alguna relación con el mundo académico y aspiramos a vivir de nuestro trabajo intelectual, tenemos la tendencia a sobredimensionar el peso de nuestras intervenciones textuales. Quizás por la conciencia de que nuestros textos (y su aceptación en la comunidad académica) serán nuestro medio de vida, pensamos demasiado antes de escribir algo y hacerlo público.

A veces es dificil luchar contra esa percepción fatalista, y así como el fiel que no puede librarse de la angustia recurre a su credo, nosotros quizás deberíamos recordar a Borges.

Un blog ofrece un buen espacio para escribir sin pensar demasiado en las formas ni en consecuencias. Es un buen ejercicio. Escribir por escribir, sin temor a equivocaciones, sin preocuparse de más por buscar referencias, etc. La hoja en blanco nos ofrece ese espacio para depositar nuestras ideas, armarlas, desarmarlas, reordenarlas. Particularmente, el blog además guarda una cierta conexión ontológica con el género epistolar y el diario íntimo, y comparte con ellos su función en el robustecimiento de la subjetividad individual, la introspección y el autoconocimiento. El blog entonces puede ser nuestro campo de entrenamiento. Un lugar donde pensar, escribir, borrar, opinar y discutir, sin miedo ni angustias.

Una de esas personas cuyos pensamientos son más públicos que profundos, José Pablo Feinman, hace algún tiempo dijo “en Argentina no hay pelotudo que no tenga un blog”. Afortunadamente es así (aunque, lamentablemente, quedan muchos que no tienen acceso a ello). Por suerte, también, no todos lo usamos de la misma forma. Pero incluso si nada de valor se escribiera en un blog, ¡qué bueno que podamos escribir nuestras boludeces sin que pelotudos como Feinman lo puedan evitar!

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4chan: ¿radicalidad o morbo inconducente?

April 15th, 2010
4chan - Pedobear

4chan - Pedobear

En este artículo voy a apelar a una vieja licencia de los historiadores, de ser más descriptivo que explicativo. La razón, sencillamente, es que el fenómeno que pretendo abordar me resulta extremadamente complejo y no tengo una opinión completamente formada. Quizás, como efecto secundario, la descriptividad dispare más preguntas e interpretaciones diversas, de lo que una conclusión más cerrada podría propiciar.

El país del imageboard

En el lejano y cercano mundo de Internet, existe un sitio llamado 4chan. Se trata de un imageboard [tablón de imágenes], es decir un foro más enfocado en las imágenes que en el texto. 4chan nace dentro de una “tradición” de imageboards surgida en Japón, heredero de Futuba Channel [el canal de las dos hojas], por lo cual mantiene como rasgo principal su relación con el Otaku (término japonés para designar a los fanáticos del manga, el animé y los videojuegos). Si bien lo que diré en adelante se puede aplicar a muchos de estos imageboards, me referiré específicamente a 4chan porque es el que más conozco (a pesar de no ser un habitué, he entrado varias veces).

Anónimo y efímero

Hay dos características principales que tienen estos imageboards que repercuten directamente en los procesos que me interesa analizar. En primer lugar, los posts [publicaciones, en este caso las imágenes y los comentarios asociados a ellas] son efímeros. Un thread [hilo o conjunto de imágenes y mensajes asociados a un post inicial], no existe por más de 24 horas y regularmente son eliminados en mucho menos tiempo que eso (variando en función de la cantidad de comentarios que reciba). Esta es una característica muy interesante porque genera una dinámica de participación sumamente frenética, donde cientos (¿miles? ¿millones?) de personas están constantemente subiendo imágenes y mensajes, y estableciendo vínculos que desaparecen rápidamente. Además, en tanto que el tiempo de vida un post es mayor en la medida en que obtiene mayor respuesta, es parte inherente de esta dinámica la creación de memes, como veremos más adelante.

La segunda característica clave de 4chan y otros imageboards es el anonimato. A diferencia de la mayoría de los foros comunes, en un imageboard no es necesario estar registrado para postear contenidos, y las publicaciones no aparecen asociadas a un nombre o nickname [pseudónimo], sino que son, precisamente, anónimas. Este aspecto genera, en lo inmediato, cierta conciencia de “impunidad” al publicar una imagen o mensaje, que se suma al caracter efímero de las contribuciones. Esta “impunidad” (aún más evidente que en el uso de un pseudónimo que, por el contrario, tiende a construir una identidad específica -alternativa o no), permite una mayor libertad a los usuarios para publicar contenidos: libertad que puede ser utilizada para trascender con sus intervenciones los límites impuestos por los tabúes y la moralidad.

/b/ – Random board

moot - administrador de 4chan

moot - administrador de 4chan

La sección más popular de 4chan (con el 30% del tráfico total) es la denominada “/b/” o “random” [aleatorio]. La única regla en /b/ es que “no hay reglas”. En realidad, hay bans [prohibiciones, bloqueos] que se aplican a la pornografía infantil, invasiones de otros sitios web (ataques DDoS y de otro tipo a determinados sitios web) y participación de menores de 18. Además, la regla de que “no hay reglas”, como indica el correspondiente artículo de la Wikipedia en inglés, significa que los moderadores y administradores del imageboard pueden banear [bloquear] a cualquier usuario por cualquier razón.

En este board se evidencian las consecuencias más interesantes de las dos características principales de 4chan (efímero y anónimo). Según Nick Douglas, en /b/: “people try to shock, entertain, and coax free porn from each other” [la gente trata de shockear, entretener y sacarse pornografía entre ellos]. En efecto, un recorrido por /b/ pone al usuario frente a imágenes y textos que desafían todo tabú y precepto moral. Desde pornografía jailbait [chicas menores de edad] hasta expresiones de racismo y antisemitismo, pasando por pornografía hardcore regular (heterosexual y homosexual), imágenes de cuerpos humanos destrozados, o imágenes típicas de distintos memes (lolcatz, mindfucks, pedobear, demotivators, fails, etc… ver más adelante) desfilan por las páginas de /b/. Como en una obra de Sade, la voluntad de entretener apela a las más íntimas pasiones humanas, a lo repulsivo, a lo perverso, a aquello de lo que no se habla.

Más allá de los contenidos en sí, quizás lo más perturbador es no poder distinguir hasta qué punto lo que se publica persigue el objetivo de entretener o responde a placeres y convicciones propias de sus autores. En el anonimato es difícil determinar si las expresiones antisemitas brotan de un humor negro que tienen fines catárticos o críticos, o si, por el contrario, expresan un genuino desprecio por el pueblo judío. En cualquier caso, el ethos de 4chan (si se me permite tomar, quizás en forma un poco simplista, el término de Bourdieu) juega con esa indeterminación y esa ambigüedad, que quizás se podría identificar también en el trato que recibe el tema de la homosexualidad (un topos ubicuo, que a pesar de tratarse con un lenguaje homofóbico, rompe el silencio y le da una presencia muy fuerte y cotidiana). Volveremos sobre esto más adelante.

Construyendo un imaginario: Internet Memes

4chan y, particularmente, /b/ dieron origen a una enorme cantidad de Internet Memes [fenómenos de internet]. Un meme es una frase o imagen que se distribuye rápidamente por Internet, de persona a persona. En una recorrida por /b/ es habitual encontrar gente que publica imágenes y escribe “X is now a meme” [X es ahora un meme], tratando de imponer una idea o imagen X como meme. En función de la recepción que tenga esa propuesta entre la gente conectada ese momento al imageboard (recordemos que se trata de mensajes efímeros), ese meme será seguido o no, y en la medida en que se lo continúe, ese inicial mensaje efímero alcanzará cierta trascendencia.

En este sentido, /b/ aparece como una suerte de laboratorio simbólico donde se prueban y votan nuevos emblemas de “la vida” en Internet. Esta es una apreciación un tanto romántica, pero es interesante prestar atención a este proceso sumamente dinámico por el cual un elemento es aceptado como símbolo y difundido por la enorme comunidad de /b/, que lo impone en el “lenguaje” de Internet.

Varios famosos memes han surgido de 4chan: Rickrolling (forzar, a través del engaño, a otra persona a ver el video de la canción “Never Gonna Give You Up” de Rick Astley), Chocolate Rain, Pedobear (imagen de un oso pedófilo antropomorfo), entre otros.

Anonymous y Project Chanology

Anonymous

Anonymous

La participación en 4chan y en el proceso de proposición y selección de memes, en alguna forma construye un nosotros. A partir de las intervenciones de los distintos usuarios y de la explícita selección de símbolos y un “lenguaje” común, se genera una cierta “comunidad” (en el sentido de un conjunto de personas que comparten características e intereses en común). Hemos dicho que lo característico de los imageboards es lo efímero y el anonimato. En esas condiciones, dificilmente se pueda construir una “comunidad” en términos más tradicionales. Además, incluso cuando se formara una comunidad, la “virtualidad” de Internet impone ciertos límites a la materialización de los vínculos grupales. Sin embargo, 4chan fue el principal medio en el que se desarrollaron dos iniciativas relacionadas, que plantearon una forma de intervención del mundo “virtual” de Internet en el mundo “real”.

En el año 2008, a partir de un meme surgió el grupo Anonymous: un término que hace referencia a la actuación de muchos usuarios de internet de forma anónima para alcanzar determinado fin. Este grupo, si bien no se limita a los participantes de 4chan sino que incluye otros imageboards como Futaba, foros y wikis como la Encyclopedia Dramatica, es parte de ese “nosotros” que participa del imageboard que nos ocupa. Entre las acciones del grupo Anonymous se incluyen diversos ataques DDoS (ataques distribuidos de denegación de servicios) y de otro tipo a múltiples sitios de internet, por parte de personas que adoptaban ellas mismas el nombre de Anonymous.

Un operación particular del grupo Anonymous es el Project Chanology, un movimiento de protesta en contra de la Iglesia de la Cienciología (como se advierte en su nombre, “Chanology” que deriva de los “Chans” -4chan, 2chan, etc.- y “Scientology”… podríamos traducirlo horriblemente como “Canalogía”). Como se explica en la Wikipedia, este movimiento surgió en respuesta a los intentos de la Iglesia de la Cienciología de quitar de Internet una entrevista hecha a Tom Cruise. Estas acciones fueron vistas como un intento de censura y, en contra de ellas, se propuso actuar el grupo Anonymous. Entre las actividades de protesta que emprendió el Proyecto se incluyen DDoS, llamadas en broma (prank calls), faxes en negro y manifestaciones en centros de la Iglesia de la Cienciología por parte de personas con la máscara de Guy Fawkes (popularizada por la película inspirada en la novela gráfica V de Venganza).

Más allá de si los ataques fueron organizados por un grupo coordinado de individuos con un interés común, lo importante es que quienes lo ejecutaron se llamaron a sí mismos Anonymous. Es decir, hay un código común, entendido y aceptado entre la gente que frecuenta estos sitios, donde el término Anonymous tiene un sentido específico (recordemos que en los imageboards los posts son anónimos y, de hecho, cada usuario que publica aparece con “Anonymous” como nombre). Por lo tanto, más allá de si existe una comunidad con todas las letras, existe una comunidad de sentido.

¿Radicalidad o morbo inconducente?

El título del artículo plantea una dicotomía complicada. A lo largo del texto intenté describir lo mejor que pude lo que sé de 4chan y de su “comunidad”, ayudándome de la información disponible en la misma Internet que es mucha. Realmente no tengo una respuesta al interrogante planteado. Quizás sería demasiado simplista optar por una o por otra.

Es bastante evidente que 4chan es un espacio con un peso muy fuerte en Internet. El tráfico que maneja es masivo y la influencia de las construcciones simbólicas (memes) que surgen allí, atraviesan rápidamente la Red para llegar a millones de usuarios. Creo que es muy interesante pensar el ámbito de 4chan como espacio de producción de identidades, de comunidades, de lenguajes, etc. Y también me parece que 4chan presenta desafíos muy interesantes para nuestro conocimiento con respecto a las temáticas que quiero abordar en este blog.

Por otro lado, como mencioné anteriormente, es casi imposible dilucidar las intenciones reales de los participantes de esta comunidad. Es claro que no se plantean un programa revolucionario. Sin embargo, es posible observar la gestación de formas específicas (novedosas y características del ámbito de Internet) de intervención política.

¿Se trata de una intervención progresista o que persiga objetivos radicales? Probablemente no en un sentido “programático”, es decir, en la medida en que las acciones emprendidas hasta ahora no han cuestionado explícitamente las bases materiales de la sociedad capitalista. Sin embargo, es imposible prever qué efectos tendrá esta concepción de la participación política si es que acaso lograra desarrollarse más allá de sus límites actuales.

Por último, la relativización moral observada en las imágenes y mensajes publicados en 4chan, probablemente no conduzcan en lo inmediato a ningún cambio tangible. Sin embargo, ese espacio que se muestra casi sin límites, puede ofrecer un ámbito libre de ciertas constricciones sociales para fomentar un intercambio que no es posible en otros lados.

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Web 2.0: The machine is Us/ing Us?

April 14th, 2010

En febrero de 2007, el profesor de antropología cultural Michael Wesch de la Kansas State University creó un video titulado “The Machine is Us/ing Us”, donde expone de manera muy dinámica algunos conceptos fundamentales de lo que se ha denominado Web 2.0 y algunas consecuencias importantes en lo que tiene que ver con nuestras experiencias cotidianas. El video, publicado por su autor en YouTube se distribuyó en forma viral y su versión final ya fue vista más de un 1.200.000 veces.

Más allá del trabajo del profesor Wesch, de quien no he leído nada aún, el video es muy interesante porque de una forma muy amena presenta algunos conceptos útiles como disparadores. Desde el punto de vista técnico, introduce sencillamente al espectador sin conocimientos específicos en las ideas detrás de los lenguajes HTML y XML. Además marca de una forma muy eficaz los distintos cambios y desafíos que plantea la Web 2.0, con respecto a los temas que nos planteamos discutir en este blog. Por último, deja abierto el interrogante acerca de distintas cuestiones que deberán ser replanteadas a partir de el fenómeno de Internet.

Dejo a continuación el video que espero despierte interés y genere nuevas preguntas.

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Empezar un nuevo blog

April 12th, 2010

Un nuevo blog es, en parte, como una hoja en blanco.

¿Qué escribir? ¿Cómo? ¿Para quién? ¿Por dónde empezar?. La hoja en blanco nos remite a una serie de preguntas sobre nosotros mismos y nos introduce en una muy particular situación de introspección. También plantea una serie de expectativas respecto de lo que podrá resultar de lo que escribamos.

El primer artículo (post) en un blog, supone también una hoja en blanco. Algo así como la primer hoja de un cuaderno en la que podemos (o no), definir y adelantar lo que encontraremos en las hojas siguientes. Sabemos que no necesitamos decir todo de entrada y que tendremos oportunidad de reescribir las veces que sea necesario antes de dar por terminado el trabajo. Sin embargo, por algún lado hay que empezar, algo hay que escribir para poder reescribir y, por algún momento, esa incertidumbre nos mantiene paralizados.

No me quiero extender demasiado en los sentidos de la “hoja en blanco” y cómo un nuevo blog puede plantear los mismos problemas. Deseo, en cambio, enfatizar lo que por obvio puede pasar desapercibido. Como decía en la frase inicial, un nuevo blog es en parte como una hoja en blanco. A riesgo de pasar por tonto, señalaré que un blog no es una lámina de papel sobre la cual se pueda escribir usando algún tipo de herramienta que, a través de un pigmento, permita dibujar signos. Esta obviedad supone consecuencias un tanto menos obvias, a saber, que la práctica de la escritura al pasar del papel al blog, atraviesa una serie de transformaciones cuyas repercuciones apenas comenzamos a ver.

En primer lugar, el paso del papel a la computadora, supone una serie de novedades que afectan al acto mismo de escribir. La proliferación de procesadores de textos permitieron una mayor flexibilidad aspectos relacionados con la edición (modificar, borrar, cortar, copiar, pegar, dar formato). Por otro lado, las condiciones necesarias para la escritura difieren entre el papel y la computadora: hace unos años el papel era indiscutiblemente más portatil que una computadora y permitía escribir en cualquier lado (un escritorio, un bar o un colectivo, sentado, parado o acostado). Hoy se pueden plantear ciertas críticas por la mayor cantidad de computadoras portátiles y smartphones, pero es claro que las condiciones de acceso a un papel y a una computadora son completamente diferentes y que aún hay ámbitos donde es mucho más cómodo escribir sobre papel que en una computadora. Sea como fuere, lo que me interesa no es llegar a preguntas impresionistas del tipo “¿se va a dejar de usar papel para escribir?”, sino marcar las diferencias en la práctica de la escritura que suponen pasar del papel al bit.

Otro aspecto a tener en cuenta en el paso del papel al blog, es el que tiene que ver con las posibilidades de enriquecimiento del texto. Más allá de la posibilidad de especificar un formato gráfico a lo que escribimos que, con mayor dificultad, también podemos hacer sobre el papel, el soporte informático nos permite agregar imágenes, videos, sonidos. Sin meternos en otra tarea incluso más compleja como puede ser la lectura, la noción de hipervínculo nos remite de una forma mucho más autoevidente que un libro al asunto de la hipertextualidad. El hecho de poder incorporar en nuestro texto referencias rápidamente comprobables por el lector, tiene un efecto, me atrevería a decir, subversivo de nuestra forma de leer y escribir.

Por último, llegando a nuestro objetivo final, el paso del papel al blog, supone el ingreso a Internet. Con la Red de Redes, lo que uno escribe en una computadora puede estar disponible para millones de personas en todo el mundo en instantes. Sin embargo, no debemos adelantarnos a sacar conclusiones: esa disponibilidad no es más que potencia. El proceso por el cual lo que uno escribe llega a ser visto por una, diez, cien o un millón de personas es bastante complejo y digno en sí mismo de análisis, pues no todas las cosas en la red tienen la misma visibilidad. Pero no quiero detenerme en este aspecto hoy.

Dijimos el paso del papel al blog, no a la computadora o a Internet. El blog (el blog moderno, pues los orígenes del formato pueden rastrearse hasta 1994) es una criatura de lo que se ha denominado Web 2.0, es decir, un fenómeno asociado a Internet que define una serie de pautas novedosas respecto de cómo debe ser “la vida” en la Red. Entre las pautas se encuentran, desde la aplicación de tecnologías específicas (AJAX, Microformatos, Web Services, Web Semántica, JSON, etc.), hasta tipos de sitios webs y aplicaciones (Blogs, Wikis, Mashups, Redes Sociales, etc.), pasando por conceptos más generales como la interoperabilidad, el diseño centrado en el usuario y la colaboración. Todo esto se combina en una dinámica vertiginosa, paroxismo de la experiencia de la modernidad, que por momentos se confunde con un culto a la inmediatez. Esto nos lleva a replantearnos la frase inicial. ¿Hasta qué punto podemos pensar que un blog es una hoja en blanco si, no sólo no es una hoja, sino que el momento de introspección característico que la hoja nos ofrece, es desechado en favor del valor de la inmediatez?. El tema se vuelve más interesante cuando nos desplazamos de la tarea de escribir un artículo en un blog, que de todas formas supone un cierto tiempo para sentarse a pensar y escribir, a los comentarios a una imágen, un video o un artículo en un blog o una red social. La opinión y la crítica, que la Ilustración ubicó en el centro de la práctica social, discursiva y política de los hombres privados en el Estado burgués de derecho (por retomar el tema que tanto le gusta a Jürgen Habermas), se vuelve un hecho asombrosamente cotidiano. Nuestro juicio es convocado a cada instante en una red social para comentar los aportes de otros, con una impunidad hija de la masividad y la inmediatez.

De modo que un nuevo blog es algo más que una hoja en blanco. En este caso, es un espacio en el que trataré de volcar algunas reflexiones en torno de los problemas que adelanté en este artículo y algunos otros. Principalmente en relación con Internet y las diversas prácticas asociadas a él, desde la perspectiva crítica de un estudiante de historia que pasa mucho tiempo conectado a Internet y que trabaja en el medio.

Un desafío adicional de un blog es no abandonarlo luego de los primeros dos o tres posts. Aquí, si logro superar ese problema, me gustaría discutir varios temas que tengo en la cabeza, relacionados con Internet: las prácticas de lectura y escritura, el lenguaje, la historia, la participación política, la identidad, las ciencias sociales y las humanidades, las licencias copyleft, etc. También me gustaría contar con la participación de otra gente interesada en estas temáticas, ya sea comentando lo que yo escribo o, mejor aún, escribiendo otros artículos. Queda abierta la invitación.

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